Todos tenemos derecho a rehacer nuestra vida y la creación artística puede y debe contribuir a lograrlo. Para reivindicarlo trabajan juntos dos colectivos ‘marginales’, en apariencia desconectados: personas en rehabilitación por drogodependencia y un grupo de jóvenes familias pioneras que cambian la vida urbana por un pueblo deshabitado.

Ambos colectivos, junto a artistas de varias disciplinas, crean juntos un espectáculo escénico y un archivo sonoro, denunciando la marginación y los prejuicios.