Miguel del Arco y Antonio Rojano han adaptado este clásico de Shakespeare en una versión libre que otorga más entidad a los personajes secundarios y potencia algo muy presente en el original: la comedia negra. Con una mezcla de elementos, esta libre adaptación presenta un Ricardo III plagado de envidias, manipulación, luchas de poder, engaños políticos, intereses partidistas… Ricardo arranca carcajadas, pero la risa tiene un regusto helado…