“La música es un idioma universal. Tiene la habilidad de romper barreras, de tocar el alma y de establecer un sentimiento de comunidad”.

Es siempre emocionante escuchar a la directora mexicana Alondra de la Parra, comprometida con la cultura de su país, alegre y de desbordante energía, gran profesional de la dirección orquestal. Su frase pudo haber sido pronunciada por otra mujer extraordinaria, nuestra Emiliana de Zubeldía (Salinas de Oro, Navarra, 1888 – Hermosillo, México, 1987). Moderna y abierta a nuevas ideas, defendió las teorías de Augusto Novaro acerca de instrumentos y afinación, y trabajó intensamente por la educación musical de su país de adopción.

Gracias a De La Parra y al convenio de colaboración entre el Gobierno de Navarra y la Fundación Emiliana de Zubeldía en Sonora podemos reconocer y admirar, por fin, en estreno absoluto, el Concierto para piano nº 2 de nuestra compositora.

Programa:

Parte I
Johannes Brahms
Obertura trágica op. 81

Emiliana de Zubeldía
Concierto para piano y orquesta n.2 (*)
Jorge Robaina, piano

Parte II
Antonin Dvorák
Sinfonía n.7 en Re menor op. 70