El Marqués consorte de la tercera Marquesa de Pickman, Rafael de León y Primo de Rivera, humilla en público al capitán de la Guardia Civil Vicente Pareces, lo que lleva a este a retarlo a un duelo a muerte por unos rumores, coplillas y comentarios. Y a pesar de que las leyes civiles lo prohíben y lo desproporcionado de los contendientes, esta matanza se lleva a cabo.

Después de muy diversos tira y afloja, El Ejército impone sus criterios y en ningún momento se ve sometido a la ley. Pero ahí no terminan los hechos: La Iglesia, pese a no disponer de la tutela y control del cementerio, impone por la fuerza la expulsión del cadáver del mismo y ayudado por la policía urbana lo traslada al cementerio civil.

Las presiones, estrategias y esfuerzos dela población civil no sirven para nada. Dan igual las leyes a las que teóricamente todos estamos sometidos, los que mandan de verdad, mandan, las violentan cuando lo estiman adecuado a sus intereses y no importa; “quien manda, manda y pelillos a la mar”.

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