Cuando la chica Mariposa y el chico Luciérnaga se zambullen en su cubo de juegos se vuelven mágicos. Sus cuerpos se transforman en un instante, se dividen como en un puzzle y se recomponen desordenados: las manos se convierten en pies, los pies en manos, las manos en cabezas y se transforman así en otros seres extraños y asombrosos.

A veces son animales, a veces plantas, otras veces extraterrestres. Por momentos te parecerán reales. Otros, en cambio, parecerán salir de un dibujo animado. Saltarán al mar para convertirse en un pulpo gigante o una sirena enigmática, treparán en la tierra como araña, volarán al cielo en menos de un pestañeo y harán malabares con los astros.