En diciembre de 1983, casi 50 años después de su escritura, se publicaron, por primera vez, los “sonetos de amor oscuro” en una edición clandestina. ¿Cómo había podido ocurrir? ¿Cómo había sido posible que durante medio siglo estos versos, probablemente los mejores de Lorca, hubieran estado ocultos? Esta es la historia de una ocultación, de una sustracción, de una vergüenza. Esta es la historia de los versos desaparecidos de un poeta desaparecido. Esta es una historia de miedo y de silencio.

Una historia a través de once personajes, un encuentro a través de once protagonistas, once sonetos y una historia. Once poemas y una vida. Los mejores poemas de Federico, los últimos que escribió, los que más dicen sobre él. El amor oculto, el amor extremo, el amor desbordado. Once momentos del amor torturado y oculto del poeta.

Puede hacerse en un teatro aunque también en otros espacios: un aula, una sala, un edificio singular… Amor oscuro no es pues una obra de teatro al uso, no es tan poco un recital poético, es un lugar para escuchar los mejores versos de Federico, para conocer algo más. No solo son esos sonetos es también por qué y cómo se escribieron. Por qué y cómo se ocultaron.

Realidades escondidas en un espectáculo, sutil, delicado. Que deja entrever, interiores, habitaciones a medio iluminar, sentimientos a medio decir… ocultos, oscuros. Cada soneto sugiere un estado al actor, cada soneto nos desvela un paso de una historia rocambolesca, de la vida y la muerte de Federico pero también de lo que aconteció después.

Los herederos de Lorca conservan los once sonetos amorosos, escritos por el poeta en papel de cartas con membrete del Hotel Victoria, de Valencia, donde al parecer el poeta inició la serie en 1935. El poeta esperaba impaciente la llegada desde Madrid de su «íntimo amigo» Rafael Rodríguez Rapún; Ian Gibson señala que en esa época Lorca sufría en su relación con Rapún, debido a la «actividad heterosexual» de su joven y atractivo amante, y que el hecho de que éste no se presentase en Valencia «se le aparecería como expresión de abandono». La angustia sentimental que vivía Lorca y la «nueva moral» que reivindicaba encontraron expresión en los Sonetos del amor oscuro.

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