Empieza como una comedia, de pronto se convierte en un thriller, para terminar acariciando el drama e incluso, la tragedia. Regado por las aguas del absurdo, escupe sin embargo coherencia y sensatez por los cuatro costados. Juega con quién es realmente uno y qué busca en la vida. Donde la negación de una realidad difícil o insoportable puede volver ficticio lo meramente cotidiano, obligándonos a cuestionarnos qué es genuino y qué no. Un obra que busca que el público le ponga su propio final.

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